CÓMO LACAR LAS PUERTAS CORRECTAMENTE
Si se busca un resultado realmente profesional, lo mejor es confiar en especialistas que garanticen durabilidad, homogeneidad y una superficie impecable. El lacado de puertas no consiste únicamente en aplicar pintura: es un proceso técnico y minucioso que combina preparación, materiales adecuados y un control preciso de las capas y tiempos de secado.
Primero, la preparación de la superficie es fundamental. La puerta debe lijarse con diferentes granos hasta obtener una textura completamente lisa y libre de imperfecciones. En muchos casos, se aplica una imprimación selladora que mejora la adherencia y evita que la madera o el MDF absorban el producto de forma desigual.
A continuación, se aplican varias capas de laca, normalmente entre tres y cinco, según el nivel de calidad y el tipo de acabado deseado (mate, satinado o alto brillo). Cada capa debe secarse y lijarse finamente antes de aplicar la siguiente, garantizando así una textura uniforme y sin marcas.
La laca utilizada también marca la diferencia. Las lacas de poliuretano o acrílicas de alta resistencia ofrecen una mayor durabilidad frente al amarilleamiento, los roces o la humedad. Además, en los lacados de alta gama se emplean cabinas presurizadas y hornos de secado controlado, lo que evita la presencia de polvo y mejora la nivelación de la superficie.
Finalmente, un pulido o abrillantado final aporta profundidad al color y un tacto sedoso o cristalino, según el acabado elegido.
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